This is Anfield
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No fueron éstos los únicos hechos adversos a los que debió enfrentarse el club a lo largo de su historia. David Begley, jefe de operaciones del Cliftonville, después de recibirme en el Social Club, me invita amablemente a acceder al interior del estadio y con orgullo me muestra unas humildes dependencias que no por ello dejan de ser motivo de orgullo para los Reds. David lleva varias décadas preocupándose de que todo salga bien en el estadio los días de partido y me habla con pesar del trágico suceso ocurrido el 24 de noviembre de 1980 durante un partido entre el Cliftonville y el Glenavon. Durante el encuentro, una parte de la grada sur del Solitude colapsó debido a una fallo estructural, lo que provocó que una gran sección de la tribuna se derrumbara mientras los aficionados se encontraban de pie viendo el partido. Las gradas, pobladas de seguidores, colapsaron repentinamente, causando una caída masiva de personas. Este suceso fue un golpe devastador tanto para los aficionados como para el club, y se convirtió en uno de los peores desastres en la historia del fútbol norirlandés, que todavía hoy pervive en el recuerdo de David Begley y en el de otros muchos aficionados presentes aquel fatídico día. La tragedia acabó con la vida de dos jóvenes aficionados y dejó a más de 60 personas heridas. Tras el incidente, se realizaron investigaciones para determinar las causas del derrumbe, constatándose que la estructura de la grada era inadecuada y que además no había sido renovada en años anteriores. El suceso supuso un recordatorio trágico de los problemas de seguridad en muchos estadios de fútbol durante esa época. La tragedia ayudó a impulsar reformas en la infraestructura de los estadios en Irlanda del Norte para mejorar las condiciones de seguridad en los estadios.